30 años del EZLN: Sigue cabalgando la flor de la palabra

 

Por Mauricio Ocampo C.

 
I. El fuego

“¿De qué tenemos que pedir perdón?
¿De qué nos van a perdonar?
¿De no morirnos de hambre?
¿De no callarnos en nuestra miseria?
¿De habernos levantado en armas
cuando encontramos todos
los otros caminos cerrados?
¿De ser mayoritariamente indígenas?
¿De llamar al pueblo mexicano todo
a luchar de todas las formas posibles,
por lo que les pertenece?
¿De luchar por libertad, democracia y justicia?”.

Subcomandante Marcos

 
Yo iba en primero de secundaria y la historia no me interesaba mucho que digamos. Pero ese sábado de enero de 1994, todo cambió cuando vi la portada del POR ESTO! (periódico financiado durante mucho tiempo por el gobierno cubano y después convertido en la voz oficial del priismo en Quintana Roo). Las imágenes y textos hablaban de una declaración de guerra: una de esas imágenes mostraba a un hombre moreno apuntando con un palo, con la mirada vacía, sin proyectar aparentemente nada. En aquel momento no comprendí cabalmente aquella trascendencia. Ahora entiendo los motivos y las causas. ¿Qué lleva a un grupo de hombres mal entrenados, mal armados, a declararle la guerra a un ejército? La respuesta es por demás indignante. No por el hecho de la declaración de guerra, sino por las causas que la generaron: el no tener seguro nada en esta vida, más que la propia muerte.
En un comunicado posterior a esa fecha, el vocero del movimiento, el Subcomandante Marcos, palabras más, palabras menos señalaba: “La muerte en las comunidades indígenas es algo tan cotidiano, que a nadie le duele. Los familiares hacen una cuenta de qué es más caro: comprar las medicinas o el cajón de muerto, pero con una frialdad que te deja helado”.
Aquel primero de enero de 1994, vino a desmitificar los logros políticos y sociales pregonados por el presidencialismo priista de la época. A unas horas de la entrada en vigor del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EUA, Canadá y México, que aseguraba que México entraría de facto a la modernidad, aquel grupo denominado Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sentenciaba:
Pero nosotros, HOY DECIMOS ¡BASTA!, somos los herederos de los verdaderos forjadores de nuestra nacionalidad, los desposeídos somos millones y llamamos a todos nuestros hermanos a que se sumen a este llamado como el único camino para no morir de hambre ante la ambición insaciable de una dictadura de más de 70 años encabezada por una camarilla de traidores que representan a los grupos más conservadores y vendepatrias (Primera declaración de la Selva Lacandona).

La única guerra de la que tenía conocimiento había sido la del Golfo Pérsico, pero los muertos estaban a kilómetros de distancia a través de la televisión, como si fuese una película bélica. Pero ahora era diferente. Los muertos eran más reales: lo eran desde hacía más de 500 años, pero todos estábamos tan ocupados pretendiendo pasar al primer mundo, que nos olvidábamos de que en este país existen dos Méxicos, a decir de Guillermo Bonfil Batalla: el México profundo y el México imaginario. El primero estaba dispuesto a morir para alcanzar la vida, y el segundo, despertaba de un letargo ilusorio de quietud. Ese México profundo declaraba: “Y miren lo que son las cosas porque, para que nos vieran, nos tapamos el rostro; para que nos nombraran, nos negamos el nombre; apostamos el presente para tener futuro; y para vivir… morimos” (Subcomandante Marcos).

Mucho se especuló sobre los orígenes del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional que firmaba la Primera Declaración de la Selva Lacandona. (El mito más grande fue afirmar que había sido creado por Carlos Salinas de Gortari, mito que muchas personas creyeron y que en la actualidad se sigue difundiendo). Pero no se necesita mucha inteligencia para entender que un movimiento de tal magnitud, no se desarrolla de la noche a la mañana. En la década de los 60, el mundo estaba colapsando. Las dictaduras militares en América Latina, la Revolución Cubana y, sobre todo, la Guerra Fría, dieron a muchos la visión de que otro mundo era posible. Así, después de la matanza de 1968, varios jóvenes se fueron a la clandestinidad e iniciaron movimientos guerrilleros, como los Chinchulines, la Liga Comunista 23 de septiembre, el Partido de los Pobres y las Fuerzas de Liberación Nacional (FLN), originarias de Monterrey. Este último grupo, en 1969, y al mando de Fernando Yánez, después conocido como comandante Germán, se desplazó a Chiapas, donde, después de varios enfrentamientos con el Ejército Mexicano, en los que perdió la vida el comandante Pedro, logran consolidar para 1983, al entonces EZLN, el cual, tras una consulta con sus bases declarara la guerra en 1994.
Los primeros días de enfrentamiento fueron catastróficos. El gobierno del entonces presidente, Carlos Salinas de Gortari, bombardeó la región en conflicto violando los Convenios de Ginebra. La masacre de Ocosingo fue una de las más cobardes, y demostró que la lectura del grupo rebelde no fue la adecuada. Se pensó que las condiciones sociales estaban dadas y que el pueblo de México se uniría a la insurrección.
 
II. La palabra

“No morirá la flor de la palabra.
Podrá morir el rostro oculto
de quien la nombra hoy,
pero la palabra que vino
desde el fondo de la historia y de la tierra
ya no podrá ser arrancada
por la soberbia del poder”.

Cuarta Declaración de la Selva Lacandona

 
La concepción de poder para el zapatismo no tiene nada que ver con el ejercicio gubernamental desde las esferas públicas. Su forma de organización se ha caracterizado por llevar a cabo una pedagogía social, en la que la voz de la mayoría y por medio de una democracia representativa, es la que determina su actuar. Así pasó cuando se votó por la guerra. Los zapatistas tampoco están inmersos en la concepción del revolucionario pragmático, aquel que busca llegar al poder para desde ahí cambiar las cosas, pues consideran que el político profesional, mientras más se acerca al poder, más se aleja del pueblo. Pero su concepción política y de poder, se ha ido configurando en su práctica misma. Ha comprendido que el sistema de partido está echado a perder y que es necesaria una nueva forma de hacer política, en la que el que mande, mande obedeciendo. Si bien, en un inicio le apostó a la democracia representativa institucional, como se puede observar en la siguiente cita: “Replantear el problema del poder en este marco de democracia, libertad y justicia obligará a una nueva cultura política dentro de los partidos. Una nueva clase política deberá nacer y, a no dudarlo, nacerán partidos políticos de nuevo tipo” (Segunda declaración de l Selva Lacandona), después de esta declaración, su concepción y práctica política cambiaron. Pero ¿qué generó el distanciamiento del EZLN con el poder político de este país?
Si bien el pueblo de México no se levantó en armas, tampoco desacreditó al movimiento. Al contrario, la respuesta de la sociedad civil, nacional e internacional puso de manifiesto el hartazgo de la población. Las calles fueron abarrotadas en apoyo a la insurgencia y al ¡YA BASTA! Pero también afirmaron que no era el momento de las armas, así que el grupo de insurgentes convocó a un diálogo con la sociedad civil, en lo que denominó Primera Convención Nacional Democrática, en el Primer Aguascalientes, Chiapas. Ahí se, declaró que:

La esperanza con gatillo tuvo su lugar en el inicio del año. Es ahora preciso que espere. Es preciso que la esperanza que anda en las grandes movilizaciones vuelva al lugar protagónico que le corresponde por derecho y razón. La bandera está ahora en manos de los que tienen nombre y rostro, de gentes buenas y honestas que caminan rutas que no son nuestras, pero cuya meta es la misma que anhelan nuestros pueblos. Nuestro saludo y nuestra esperanza de que lleven esa bandera donde debe estar. Nosotros estaremos esperando, de pie, y con dignidad. Si esa bandera cae, nosotros sabremos levantarla de nuevo… (Segunda Declaración de la Selva Lacandona).

A esa convocatoria asistieron muchísimos colectivos, artistas, intelectuales, organizaciones no gubernamentales, y… personajes de la clase política. La fórmula para la segunda y tercera Declaración de la Selva Lacandona fue: EZLN, sociedad civil y partidos políticos de “izquierda”, sobre todo, fue depositar el peso moral en la figura de Cuauhtémoc Cárdenas. Pero la traición no se hizo esperar. Los partidos políticos, como el PRD, llevaron agua a su molino y le dieron la espalda al movimiento, justo cuando se daban a conocer las órdenes de aprehensión en contra de los comandantes del ejército rebelde y justo cuando el gobierno de Ernesto Zedillo había firmado los Acuerdos de San Andrés:

Iniciado el diálogo con el supremo gobierno, el compromiso del EZLN en la búsqueda de una solución política a la guerra iniciada en 1994 se vio traicionado. Fingiendo voluntad de diálogo, el mal gobierno optó cobardemente por la solución militar y, con argumentos torpes y estúpidos, desató una gran persecución policíaca y militar que tenía como objetivo supremo el asesinato de la dirigencia del EZLN. Las fuerzas armadas rebeldes del EZLN resistieron con serenidad el golpe de decenas de miles de soldados que, con asesoría extranjera y toda la moderna maquinaria de muerte que poseen, pretendió ahogar el grito de dignidad que salía de las montañas del Sureste Mexicano. Un repliegue ordenado permitió a las fuerzas zapatistas conservar su poder militar, su autoridad moral, su fuerza política y la razón histórica que es su principal arma en contra del crimen hecho gobierno. Las grandes movilizaciones de la sociedad civil nacional e internacional pararon la ofensiva traidora y obligaron al gobierno a insistir en la vía del diálogo y la negociación. Decenas de civiles inocentes fueron tomados presos por el mal gobierno y todavía permanecen en las cárceles en calidad de rehenes de los terroristas que nos gobiernan. Las fuerzas federales no tuvieron más victoria militar que la destrucción de una biblioteca, un salón de actos culturales, una pista de baile y el saqueo de las pocas pertenencias de los indígenas de la Selva Lacandona. El intento de asesinato fue cubierto por la mentira gubernamental con la mascarada de la “recuperación de la soberanía nacional” (Cuarta Declaración de la Selva Lacandona).

Ese fue un punto clave para reconceptualizar el poder y su ejercicio. No podían confiar en los políticos profesionales, ni en todos los actores de la sociedad civil; el EZLN no buscaba la toma del poder como las guerrillas clásicas, más bien, daría al pueblo un gran problema llamado México, y les preguntaría: ¿qué hacemos? La respuesta fue y sigue buscándose en la práctica, con los de abajo y a la izquierda, por medio del método al que han llamado Caminar preguntando. En 1996, la Cuarta Declaración de la Selva Lacandona dio origen a otro grupo político, hermano del EZLN, pero civil y no armado: el Frente Zapatista de Liberación Nacional (FZLN). El fuego se había detenido las primeras semanas de aquel trágico 1994, y había sido posible por la intervención de la sociedad civil. Ahora se daba paso a la palabra; 20 y 10, el fuego y la palabra.
 
III. El FZLN

“Les enseñamos a los niños
que hay tantas palabras como colores,
y que hay tantos pensamientos
porque de por sí el mundo
es para que en él nazcan palabras.
Que hay pensamientos diferentes
y que debemos respetarlos…
Y les enseñamos a hablar con la verdad,
es decir, con el corazón”.

Subcomandante Marcos

 
Era diciembre de 1997 cuando en el tianguis cultural del Chopo supe de la masacre de Acteal. Ahí, un grupo de activistas presentaban una serie de fotografías y videos sobre el despiadado ataque perpetrado por el grupo paramilitar Máscara Roja e incluso miembros del Ejército Mexicano en Chenalhó, Chiapas, el 21 de diciembre. Cuarenta y cinco indígenas acribillados por la espalda. Y los responsables siguen libres. Ese hecho cambió mi forma de pensar y ver la realidad. Cuando llegué a Cancún, le dije a mi papá lo que había vivido y le comenté de la urgencia de hacer un colectivo como el de ellos, quienes pertenecían al FZLN. Mi sorpresa fue que mi papá y un grupo de compañeros ya eran parte del FZLN, y que pertenecían a un colectivo civil de diálogo llamado “Cecilio Chí”. Así, con algunos compañeros, formamos el “Colectivo 2 de Octubre”, responsable de las primeras marchas del 2 de octubre en Cancún.
El FZLN había sido iniciativa del EZLN en aquella Cuarta Declaración de la Selva Lacandona. Su forma de organización emulaba a la de las comunidades autónomas zapatistas. Estaba constituido por colectivos civiles de diálogo, que en conjunto hacían de consejos estatales y un consejo de coordinación nacional. No había cargos ni líderes. Quienes asistían a las reuniones nacionales eran delegados que en la mayoría de las veces se rotaban. Los acuerdos, acciones, gastos y lo que saliera corrían a cargo de todos, en un ejercicio de equidad; a cada uno su capacidad y a cada cual su necesidad. Dentro de los principios del FZLN, se podía leer:

El Frente Zapatista de Liberación Nacional asume como principio fundamental el de mandar obedeciendo, que se opone a la relación mando-obediencia que viene desde el Poder y que busca filtrarse a toda la sociedad. El FZLN propone a toda la nación adoptar este principio como base de todas las relaciones sociales y políticas en México, buscando siempre que en las relaciones sociales pese más la búsqueda del interés colectivo sobre los intereses personales. Asimismo, como complemento a este principio, en todas las actividades organizativas que requieran de un trabajo de coordinación, los miembros del FZLN funcionarán bajo la lógica de coordinar respetando.

POR LO TANTO, PROPONEMOS…
agrupar en seis ejes programáticos las 14 demandas fundamentales del EZLN: trabajo, techo, tierra, alimentación, salud, educación, independencia, democracia, justicia, libertad, cultura, derecho a la información y paz, junto con las otras tres que se agregaron durante la Consulta Ciudadana de agosto de 1995: seguridad, combate a la corrupción y defensa del medio ambiente; y el conjunto de propuestas elaboradas durante el Congreso de Fundación del FZLN.

Estos seis ejes serán:

· Democracia
· Justicia
· Libertad
· Independencia
· Nuevo Constituyente y nueva Constitución
· La construcción de una fuerza política de nuevo tipo

(FZLN, 1997).

En julio de 1998, tuve la oportunidad de estar en un encuentro EZLN-FZLN en La Realidad, Chiapas. Quien lo presidió fue el comandante Tacho, que había sido designado por CCRI-CG para hacerse cargo de la organización del FZLN. El hostigamiento por parte del Ejército, en gran parte del camino, no se hizo esperar, y aquel lugar donde se había llevado a cabo la Primera Convención Nacional Democrática era ya un campamento de militares y paramilitares. Ese ejército de soñadores encapuchados le apostaba nuevamente al diálogo y a la sociedad civil. Este punto me llevó a entender su estructura organizativa aún más: por un lado, está el EZLN, brazo armado del movimiento, en el que sí existe una estructura de mando en tanto que su base es militar; por el otro, están las bases de apoyo zapatista integradas por las comunidades, y aunque en la estructura militar sí hay jerarquía, quienes tienen el mando y toma de decisiones son las comunidades a través de consejos autónomos.
A inicios de 2000, mediante un comunicado, el EZLN anunciaba el fin del FZLN y apuntalaba el nacimiento de los Caracoles.
 
IV. El fin de los MAREZ y las JBG

“La libertad es como la mañana.
Hay quienes esperan dormidos
a que llegue,
pero hay quienes desvelan
y caminan la noche
para alcanzarla”.

Subcomandante Marcos

 
En 2005, sale a la luz pública la Sexta Declaración de la Selva lacandona, en la que exponían la situación del EZLN:

Entonces, como zapatistas que somos, pensamos que no bastaba con dejar de dialogar con el gobierno, sino que era necesario seguir adelante en la lucha a pesar de esos parásitos haraganes de los políticos. El EZLN decidió entonces el cumplimiento, solo y por su lado (o sea que se dice “unilateral” porque sólo un lado) de los Acuerdos de San Andrés en lo de los derechos y la cultura indígenas. Durante 4 años, desde mediados del 2001 hasta mediados del 2005, nos hemos dedicado a esto, y a otras cosas que ya les vamos a decir (Sexta Declaración de la Selva Lacandona).

La autonomía en las comunidades zapatistas fue ejercida a través de las juntas de buen gobierno, alternas al mal gobierno, por medio de los Caracoles en los que actuaban los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y las Juntas de Buen Gobierno (JBG):

El antecedente inmediato de las formas sociopolíticas de organización conocidas como Caracoles son los cinco centros regionales que se constituyeron el 9 de agosto de 2003 en los municipios de Ocosingo, Larráinzar, Altamirano y Palenque. Territorialmente hablando, dichos centros eran el punto de convergencia de las bases de apoyo del EZLN y bajo el título colectivo de Los Aguascalientes fueron bautizados como La Realidad, Oventik, La Garrucha, Morelia y Roberto Barrios (Guillén, 2011).

A partir de estos territorios autónomos, el EZLN ejercía su autonomía al lograr desarrollar la Escuela Autónoma Rebelde Zapatista, en Oventik, la formación de promotores y promotoras de salud, talleres de artes y oficios, entre otras actividades. Esto les ha permitido resistir los embates de los distintos gobiernos a lo largo de más de cuarenta años, pues ha regulado la vida comunitaria y ha construido un puente con los distintos actores sociales. Los hostigamientos por parte de grupos paramilitares y el Ejército Mexicano no han cesado, pero la resistencia persiste. Para 2018, los rebeldes contaban con 43 instancias de gobierno y 12 Caracoles en los que funcionaban las Juntas de Buen Gobierno, de manera libre, autónoma y autogestora, como ellos mismos mencionan:

Entonces con los municipios autónomos aprendimos que sí podíamos autogobernarnos. Y eso fue posible porque muchas personas nos apoyaron sin interés para encontrar el camino de la vida. O sea que esa gente no vino a ver qué sacaba —como esos que me imagino que tú les vas a contar a los de afuera cuando hables de los 30 años—, sino que realmente se comprometió con un proyecto de vida. Y hubo quien quiere decirnos cómo debemos hacer. Pero no nos alzamos en armas para cambiar de patrón. No hay patrón bueno, pero sí hubo otras personas que nos respetaron nuestro pensamiento, nuestro modo (Subcomandante Moisés, 2023).

En ese 2006, el EZLN decidió que era tiempo de salir a encontrarse con la sociedad civil más digna, aquella que también estaba desdibujada de los partidos políticos. En esa ocasión, el delegado responsable de salir a ese encuentro fue el Subcomandante Marcos, ahora como Subcomandante Galeano, quien piso en ese entonces el Parque de las Palapas en Cancún y el espacio del Colectivo Rincón Rupestre, en el que se llevó el encuentro con aquellos que suscribieron la Sexta Declaración de la Selva Lacandona.
En noviembre de 2023, en un comunicado titulado “Décima parte: Acerca de las Pirámides y sus usos y costumbres. Conclusión del análisis de MAREZ y JBG”, el EZLN, en voz del Subcomandante Moisés, dio a conocer la desaparición de los MAREZ y las JBG. Informa que, después de un largo y profundo análisis crítico y autocrítico y de consultar a todos los pueblos zapatistas, se decidió la desaparición de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y de las Juntas de Buen Gobierno (JBG), acusa al gobierno de Chiapas de estar coludido con el crimen organizado, y menciona que esta decisión fue tomada luego de una consulta con las bases de apoyo realizada hace tres años.

San Cristóbal de Las Casas, Comitán, Las Margaritas y Palenque, por mencionar algunas cabeceras municipales, están en manos de uno de los cárteles del crimen desorganizado y en disputa con otro. Esto es constatado por la llamada industria hotelera, turística, restaurantera y de servicios. Quienes trabajan en estos lugares lo saben y no lo han denunciado porque están amenazados y, además, saben que es inútil cualquier petición, porque las autoridades estatales y municipales son las que delinquen y no tienen llenadera en la robadera que están haciendo” (Subcomandante Moisés, 2023).

A pesar de esto, los 30 años de vida pública del EZLN han servido para el ejercicio de la autonomía y autodeterminación de los pueblos, para eliminar el prototipo del indígena de cabeza gacha y para ofrecernos grandes lecciones de dignidad. La desaparición de los MAREZ y las JBG es el inicio de una estrategia de lucha social más lúcida y creativa, una lucha social que sigue siendo por un mundo mejor, en el que quepan muchos mundos.

Referencias:

— EZLN (1994). Primera Declaración de la Selva Lacandona, en; https://radiozapatista.org/?page_id=20278
— EZLN (1994). Segunda Declaración de la Selva Lacandona, en; https://radiozapatista.org/?page_id=20278
— EZLN (1996). Cuarta Declaración de la Selva Lacandona, en; https://radiozapatista.org/?page_id=20278
— EZLN (2005). Primera Declaración de la Selva Lacandona, en; https://radiozapatista.org/?page_id=20278
— FZLN (1997). Documentos Básicos del FZLN. México: FZLN
— Diana Guillén, “De autonomías e instituciones: una mirada al nacimiento de los Caracoles zapatistas”, en José María Calderón (coord.), América Latina: Estado y sociedad en cuestión, México, PELA-UNAM, 2011, pp. 245-268.
— Muñoz, Gloria (2023). 20 y 10 el fuego y la palabra. México: Rebeldía/La Jornada.
— Michel, Guillermo (2001). Votán Zapata. Filosofía de la esperanza. México. Rizoma.
— Subcomandante Moisés (2023). Décima parte: Acerca de las Pirámides y sus usos y costumbres. Conclusión del análisis de MAREZ y JBG, en; https://enlacezapatista.ezln.org.mx/2023/11/14/decima-parte-acerca-de-las-piramides-y-sus-usos-y-costumbres-conclusiones-del-analisis-critico-de-marez-y-jbg-fragmento-de-la-entrevista-
hecha-al-subcomandante-insurgente-moises-en-los-meses-de-ag/
 
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Imagen tomada del sitio web: El Mundo.

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