La resistencia vital

 

Por Mariel Turrent

 

Noté que entre ella y yo se había roto algo,

la finísima membrana que nos había permitido convivir

todos esos años sin que yo le reclamara

por tantas cosas que creí que ella

me debía o me había quitado.

Laura Baeza

 

El otro día, platicaba por teléfono con mi tío sobre los escritores atormentados que narran las atrocidades del mundo que los rodea. Él, también escritor atormentado, ha decidido dejar de publicar —aunque escribe constantemente. Le pregunté cuál era la razón de su decisión: “Entre tantas —me contestó: —, la que más me inquieta ahora es que solo publican a las mujeres jóvenes”. Supongo que Laura Baeza es una de estas jóvenes escritoras a las que él se refería, una de las varias escritoras que han llegado a las mesas de novedades de las principales librerías de nuestro país tras la publicación de su primera novela bajo el sello de las grandes editoriales y cuyos temas más recurrentes son los feminicidios y la sordidez del mundo actual. Niebla ardiente (Laura Baeza, Alfaguara 2021, 233 pp.), podría ser uno de esos casos; sin embargo, Laura Baeza nos reserva una sorpresa.

Esta es una historia de una mujer desaparecida; la historia que no se cuenta, la de los que se quedan escondidos detrás de su tristeza y el sentimiento de culpa por lo vivido. La historia va hilando muchas cosas, pero el mensaje me parece que radica en la importancia de esos familiares que jamás se rinden a pesar de tener que luchar de forma incansable con la corrupción y la negligencia de las autoridades:

 

“Nos hablaban de pruebas, pero mi mamá seguía negando con la cabeza, exigía ver los restos, preguntaba si estaban seguros de que era ella, porque su hija no podía estar con las mujeres de la red de prostitución.”

 

A través de dos voces narrativas: la primera persona quien habla de culpas y confiesa la historia íntima de la familia, las relaciones humanas, la búsqueda de ese lugar que la haga sobresalir o encontrarse o huir, “un mundo al que (mi hermana) Irene, no tendría acceso, un mundo que solo era mío y representaba por fin, algo lejos de ella y de sus deficiencias”; y la tercera persona que toma distancia y narra desde Barcelona, un lugar alejado en espacio y tiempo, la búsqueda de la hermana desaparecida diez años atrás. Las dos voces van paralelas, como dos carreteras que empiezan de pronto a cruzarse y en momentos parecen entretejerse.

El ritmo pausado nos va llevando por la vida cotidiana, nos mete en la intimidad de la madre y sus dos hijas, tres mujeres y su lento transcurrir de las horas, cuando no encontramos una salida a la rutina apabullante.

En la segunda parte del libro, de pronto la narración acelera y nos hace ir aprisa, las investigaciones atizan las ganas de saber más. Sin embargo, al final una carretera, “de curvas y letreros cada vez más escasos”, lentifica el paso al ritmo de David Gilmour y “Lost in thought in a lost in time… ”, continuando con dificultad su cadencia. Los coches los van rebasando y la autora aprovecha esa cadencia para llevarnos de paseo por la Argentina de los exiliados de los años ochenta hasta hacernos entender lo que ha ocasionado el desarraigo, no solo en el pueblo argentino, sino en los mismos mexicanos porque a veces “la ropa, el olor del perfume, la canción que suena en el estéreo del vecino o el programa de la tele, al que ni siquiera se le presta atención, se convierten en lugares a los que nunca en la vida se quiere regresar”.

Para llegar al final, nos desvía un par de kilómetros por las culpas de Caín —desear el mal a ese hermano que no deja de incomodarnos— y las renuncias del periodista que se juega la vida, abandona todo, incluso familia y vocación para conservar la vida; toma una curva, se desvía nuevamente por otras carreteras, localidades y llega, finalmente, a las emociones, al centro del corazón, a los sentimientos.

Laura Baeza (1988, Campeche) es narradora y editora. Estudió la licenciatura en Literatura en la Universidad Autónoma de Campeche y cursó estudios de Narratología y Literatura Comparada en la Universidad Autónoma de Barcelona. Su libro de cuentos Época de cerezos, le valió ser seleccionada por la FIL Guadalajara dentro del programa “Al ruedo: ocho talentos mexicanos”, como una de las propuestas narrativas para el futuro. Niebla Ardiente es su primera novela, una obra polifónica donde la autora mezcla los temas que le preocupan: principalmente el daño que ocasiona la pérdida y las relaciones en familias con miembros ausentes tan comunes en México.

En su libro Los sueños de la serpiente, Alberto Ruy Sánchez nos regala dos páginas hermosas sobre una reflexión de Vermeer en Bosnia de Lawrence Weschler,  donde desmiente que el arte tenga la obligación de repetir las atrocidades del mundo cuando el creador está rodeado de ellas: “Vermeer insistió en crear ámbitos de paz que hasta nuestros días contagian de su mensaje vital, de aliento. En plena turbulencia de la historia de su continente, Vermeer encuentra zonas de calma y esplendor humano. Su hallazgo no es escapar de la violencia sino en medio de ella afirmar lo posible, lo deseable que también existe: la resistencia vital”.  Laura Baeza no perdió de vista esa resistencia vital.  Un final inesperado rescata el tiempo del trayecto y nos deja el corazón cabalgando, sabiendo que, dentro de la violencia, siempre hay islas de paz. Tropo

 

Mariel Turrent Eggleton (México, D. F., 1967). Es autora de las novelas Hasta el último vuelo (2018) y Oveja negra (2021), ambas bajo el sello de Malix editores, fundado por ella. Obtuvo en 2021 el primer lugar en el concurso de cuento “Rafael del Pozo”, convocado por el suplemento literario Vértice. Correo-e: marielturrent@gmail.com

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